Hoy estamos enredados en banderas, himnos, superbanderas, fotos, coronas, contrabanderas y patria, mucha patria. Cada uno tiene su patria. El problema es de los que se empeñan en que su patria sea la misma del de al lado por narices. Hay las narices. ¡Cuántos problemas dan! Así estamos todo el día resfriados. Recuerdo una canción de Lluis Llach llamada "Mi país". Allí hablaba de su pequeño pueblo. A mí me pasa igual. Mi patria es lo que guardo en mi corazón como parte de mis raices. Tengo mis himnos y mis banderas. Pero no son grandes ni llaman al enfrentamiento. Son míos y entiendo que es dificil que otros los compartan. En algun caso coincido con todos los que hacen pucheros al oir "Suspiros de España". También me mueve el himno antiguo del Madrid. Y la basílica de San Isidro y la verbena de La Paloma. Pero también me pongo mustio si estoy lejos y oigo una gaita gallega o la "Santa Espina" o el "Agur Jaunak" o el "Asturias, patria querida...
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lola