Otro salto

Según leí, a los siete años, más o menos, el niño descubre que su cuerpo acaba en sus dedos, que lo que le rodea no es él. Toma conciencia de su yo. No sé cuántos de estos saltos siguen en la vida. Había que verlo. Pero hay dos que he vivido recientemente. Uno, el que te lleva a descubrir que no le importas un comino a a sociedad, que dejas de formar parte del ir y venir de tus círculos sociales. Los jóvenes empiezan a pasarte por la derecha. Claro que , eso te da una libertad mental de la que no gozabas cuando tenías tantas "resposabilidades". Ese salto ya lo pasé. AHora he descubierto otro salto. El que te lleva a fijarte más en la vida de los denás que en la tuya, como si no tuvieras ya nada que crear en tu vida. Ninguna metanueva, ningún logro. Esa deriva peligrosa, fruto del declive del deseo sexual, verdadero motor junto con el miedo a la muerte, de los actos humanos, te puede llevar a sentarte en un sillón a ver la tele para el resto.

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