Hacía tiempo, mucho tiempo, que no me comía un atasco en Madrid, ya huyo de ellos como de la peste. Pero hoy no he podido evitarlo. Tenía que atravesar Madrid, llovía. Y en Madrid, cuando llueve después de haber estado en seco durante semanas, nos pilla a todos fuera de juego. ¡Y vaya pillada! He tardado dos horas en hacer lo que normalmente -y a la misma hora- hubiera hecho en treinta minutos. Mientras unos se ponen de fino hasta arriba, otros ponerse finos... de agua. Menos mal que en Radio3, el Trévede iba sobre la Revolución de los Claveles y algo ha aliviado un rato. Ahí, en una calle perdida -porque soy de los tontos que intentan salir de los atascos callejeando- con el motor apagado, oyendo Grândola, Vila Morena .Contaban que los cuatro muertos que hubo los produjo la policía al disparar contra unos manifestantes. El ejército sólo sacó claveles por las bocas de sus armas. Qué de esperanza nos produjo aquello. Fué un rallito que auguraba la luz que vendría después. Y a los que du...