Tiempo libre, sí pero, ¿para qué?. Mis hijos han crecido; ya campan solos y yo tengo tiempo libre. Ahora hay que llenarlo. Pero, ¿de qué?. ¿Un hooby? Parece un autoengaño, como creyendo que así la muerte no existe. ¿Esperar quieto? Para eso te matas. Quizá se trate de vivir sin más; ser consciente del dolor y de la alegría, de la familia, de los amigos, del amor, si se tropieza con él. Reir, bailar, viajar, cantar. Pero, sobre todo, ser consciente. Sòlo así se puede extraer de la vida la esencia. Ya cunplí. Tuve hijos. Los crié. Me pegué con ellos. Ellos me han enseñado mucho de lo que ahora sé. O creo saber -ayer me decía una amiga que está descubriéndose a sí misma a través de su hijo; Ana, me alegro de su mejoría-. No reniego de mis hijos, pero hasta ahora el mundo era un conjunto de problemas diarios, sin más. A partir de este momento, lo que importa no es lo mio. Eso ya lo he vivido. Ahora importa el resto. Y no es que no tenga un día a día; hay que comer y hay problemas que no pu...