martes, 21 de octubre de 2008

Carta de Mª Angeles Rios

Yo no creo en Dios y por tanto no creo que la solución sea Dios. Para mí la solución eres tú y la gente como tú, que creéis que las cosas se pueden hacer mejor. Muchas gracias por esta carta, porque me ha reconciliado con las mujeres.

"Después de asistir al juicio del rumano que mató a su esposa en la calle del Rosario, pude comprobar que el fiscal hizo un trabajo excelente, lo mismo que los letrados de la acusación. Tambien el abogado defensor demostró ser un buen profesional, cuando lleno de honestidad dijo que no pudo realizar un trabajo adecuado por faltarle un traductor, ya que el inculpado solo chapurreaba el español y su coeficiente intelectual no iba mas allá, agregó que a pesar de la veintena de veces que visitó al acusado en la cárcel no pudo saber lo que pasaba por la cabeza y por el corazón de su defendido en el momento en que mató a su mujer.

Después de oír a todas las partes en el juicio y viendo a ese hombre, pude darme cuenta que él mató a su esposa, claro está, pero tanto ella como su nuevo amante y la hijastra del acusado habían estado provocando a un individuo de muy pocas luces, y si hablamos de la perfección de la justicia, en este juicio precisamente creo que nuestra justicia se pareció a la de un país tercermundista. A ningún español nos gustaría caer en delito en un país donde no entendiésemos a nuestro abogado defensor.
Al mirar a ese rumano, se podía ver a un pobre infeliz, que ni siquiera en el juicio donde se le juzgaba por homicidio o asesinato, aún no se había dado cuenta del daño que le había hecho a la persona que más lo había amado en su vida.
Y una vez condenado ¿que hace la sociedad maravillosa y postmoderna que tenemos? lo encerramos durante unos pocos años, tal vez menos de los que se merece.
¿Y cuando salga que? si resulta que en nuestra sociedad aun no hemos encontrado la formula para rehabilitar a esta persona. Este hombre puede que fuese un maltratador, pero de lo que se trata es que deje de serlo, que pague el precio del daño que hizo, por supuesto, pero hay que pensar que es persona y lo ideal es que llegado el momento pueda vivir en una comunidad en paz.
Yo estoy segura de que el único que cambia a las personas es Dios. Este hombre solamente volverá a recobrar su dignidad sabiendo que Dios su Creador lo quiere y que dió la vida en una Cruz también por él. Solo Dios es capaz de convertir una mierda en una persona preciosa.
La única forma de que este hombre se reinserte en la sociedad y se arrepienta del daño que ha hecho, es leyéndole y explicándole los mensajes que tiene Dios para él por medio de su Palabra, para que se dé cuenta que Dios quiere ser su Padre y su Amigo, y que si recurre a Él, lo limpiará de todas sus imperfecciones adquiridas a lo largo y a lo ancho de toda una vida.
No debemos olvidar que todos los maltratadores fueron niños una vez y también fueron maltratados alguna vez en su vida, algunos durante años, los gritos y los palos es el único lenguaje que entienden para solucionar las cosas.
Me gustaría ayudar a este hombre e indirectamente a la sociedad, y poderle visitar en la cárcel para poder decirle el lujo que es tener un Dios que a la vez es nuestro Salvador y nuestro Padre.
Yo no tengo ni idea a quien debo dirigirme para ayudar a este hombre, por eso le mando este correo a muchas personas, a los responsables y a los profesores que tuve en el curso de violencia de genero, pues necesito un interprete y además quiero estar apoyada por la administración.
Puesto que la sociedad no ha conseguido la formula para rehabilitar a estos individuos, creo que es el momento de pasarle el relevo a Dios.
El lema del budismo y del induismo es que no hagamos el mal que nosotros no queremos que nos hagan. Pero el lema de un cristiano es que hagamos el bien que nosotros queremos recibir. Lo que nos diferencian de las civilizaciones que no tienen a Cristo por modelo, es que en esas sociedades se quedan muchas cosas buenas por hacer. Si estuviesemos en el lugar del condenado a todos nos gustaria que alguien intentase llevar un poco de paz a nuestra alma.
¿Que piensan ustedes? Yo creo que vale la pena que lo intentemos.
Un saludo. Mª Ángeles Ríos."

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