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Nos quieren dejar huerfanos

Los sinvergüenzas dicen que cuanto menos paguemos mejor, porque así cada uno decide en que invertir su dinero. Ellos sí que están seguros de su inversión, sin duda. Los tontos se lo creen y dicen que por qué tienen ellos que pagar lo que gastan otros. No saben que si les dejaran solos lo perderían todo, porque no saber administrar ni su vida ni su hacienda. Nos quieren dejar huerfanos, sin Estado. El Estado se creó como garante, como fiel de la balanza entre dias buenos y malos, entre ricos y pobres, dando por hecho que si los ricos son muy ricos y los pobres muy pobres, eso sólo lleva a la pobreza del pais, al desequilibrio y a la guerra. Estos listos quieren hacer negocio de lo público y se sienten seguros de poder idiotizar a las masas para que con un videojuego se conformen. Pero por suerte, estamos vivos y somos conscientes de ello. Ya veremos si voy a un hospital regido por Sanitas (habitaciones relucientes, pero sin médicos), la que más se benefició del reinado de Espera...

INSENSATEZ

Todos sabemos, o creemos saber, lo que es la insensatez. Es, por ejemplo, querer creer que la decisión que tomamos es la adecuada, aunque no estemos seguros de ella. O más aún, cuando todo se pone en contra, cuando la razón nos dice que es el camino equivocado. Pero mi pregunta es: y ¿por qué lo hacemos? ¿por qué nos lanzamos custa abajo sin freno? Creo que la respuesta puede ser: porque ya no podemos más. Porque estamos desesperados. Entonces la cuestión es, sabiendo que nos la vamos a dar, el menos minimizar los daños. Hay personas que se definen como "echadas pa'lante". Pero en realidad son unos insensatos. O es que siempre andan desesperados. Pero igual que se dice que la vida nos manda habitualmente lo que podemos manejar, tambien parece igual de correcto decir que cuando siempre andamos desesperados, el problema es nuestro: que nos desesperamos por todo, o que no sabemos poner la esperanza en su sitio. La esperanza para mí es la capacidad de pensar en el equil...

La rigidez de la bondad

Mi primerea infancia pasó entre algodones. Después me educaron en la rigidez de la bondad. Hay que ser bueno. No hay que ser malo. Y eso fué lo que yo transmití a mis hijos (o lo intenté). Pero ahora me doy cuenta del error, de la estafa. No hay que ser bueno, hay que ser humano. Y eso incluye admitir que a veces no hacemos el bien. Que no existe el pecado, sino el error. Que ser bueno es lo mejor para ser feliz, pero que todos damos un paso para atrás de vez en cuando y eso sirve para darnos cuenta de lo contraproducente que es hacer las cosas mal. Soy egoista, soy miedoso, soy envidioso, soy soberbio, soy presumido...soy humano. Y si no fuera así nu podría entender al resto de los humanos. Porque quizá los intransigentes lo sean tanto porque no admiten que ellos también son así. Y van todo el día peleando con todo el mundo. Yo procuro cada día entender más a los demás y enfadarme menos con ellos. Ya he dico que a mí me educaron en la rigidez de la bondad. La rigidez de la bondad ...

Aunque te creas bueno, eso no basta.

Da igual lo bueno que te sientas, si eres un coñazo, te quedarás solo. A veces queremos ver la vida como que todo nos va a ir bien y cuando se rompe la presa nos empeñamos en no echar a correr. Queremos sentirnos estupendos porque no podemos soportar sentirnos culpables. Dicen que somos tres personas: la que nosotros nos creemos, la que ven los demás y la que somos en realidad. Creo que lo difícil es sacar esta última. La externa para mí es como la coraza o el disfraz, para defendernos o para vendernos a los demás. Vivimos la vida luchando por mostrar buena presencia, pero para unos esto consiste en ir de corderos mansos y para otros en ir de ejecutivos agresivos. La interna en cambio, parece que depende mucho de cómo nos han hecho sentirnos de niños, es nuestro auto-rechazo si nos han machacado, o nuestra auto-excusa, si no han puesto freno a nuestros caprichos infantiles. Pero a veces, el daño que recibimos no es el directo: un padre o una madre autoritarios con nosotros. A...

Rajoy se fotografia con los sindicatos

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Rubalcaba dice que no se esperaba que Alemania se posicionase en el mismo lado que los socialistas, pero mal compañera de viaje es Alemania para los españoles, porque ya sabemos quien pagará la juerga. Foto de El País Y Rajoy se hace la foto con los sindicatos; lo cual, después de haber pedido Alemania la rebaja de las pensiones, sólo me parece que quiere decir que va a hacerlo. Porque Rajoy no sabe pactar, sólo sabe pedir que le apoyen. En este caso sólo quiere que los sindicatos acepten en el pacto de Toledo el palo que va a dar a las pensiones. Por eso la patronal no ha dicho nada. A ellos eso les da igual, ni entran ni salen en el tema de pensiones.

Niños, perros, gatos.

El famoso timo de la estampita es el paradigma de la sociedad humana. Por si alguien que lea esto no lo conoce, el timo de la estampita se resume en que uno que se hace el tonto le enseña a otro unas estampitas que hay en un sobre que se ha encontrado. Las "estampitas" son billetes, digamos, de 100 euros. Y aquí está el tema: el otro intenta engañar al tonto y le cambia el sobre por un poco de dinero; al final resulta que el sobre sólo contiene papeles. El engañador ha sido engañado. Y entonces, ¿quién es el malo? ¿El que engaña o el que, presa de su falta de amor al prójimo, es engañado? Pues en la vida no suele haber buenos y malos sino ganadores y vencidos. El bueno, suele evitar estos confrontamientos. Y son dos malos los que se pelean. Hay pueblos machacados, que en caso contrario, tambien hubieran machacado a su dominador. Igual que no hay heroes, si no es para crear un clima de sacrificio, una ficción que nos haga intentar ser mejores, pero no deja de ser una ficci...

Derrotas

Cuando creía que era un padre responsable y que era capaz de resolver todos los problemas de mis hijos, me encontré perdido, maldiciendo impotente a puñetazos contra una pared y ante un hijo de apenas seis años, desconsolado porque su maestra era una especie de heredera de los más altos valores del franquismo. Aprendí así que nuestros hijos han de enfrentarse al mundo y que nosostros podemos darles consejos y consolarles pero no podemos evitarles el dolor. Cuando creía que era capaz de reaccionar con calma y cerebralmente ante cualquier situación, me encontré bloqueado con un volante entre las manos, con una familiar histérica al lado. Aprendí entonces que uno no se conoce a sí mismo y que hay personas capaces de influir en tí por encima de tus deseos. Cuando creía que sabía dar atención a las personas desconsoladas, me encontré balbuceando frases manidas ante la viuda de un amigo demasiado joven para morir. Aprendí de este modo que muchas veces hay que callar y acompañar en el do...