Amor y egoismo
El hombre debiera ser bueno no porque esté moralmente bien o porque es lo que tiene que ser, sino porque es lo mejor para uno mismo. La vieja idea cristiana del amor al prójimo está muy bien, pero ahora se puede saber por qué: es más beneficioso para la comunidad y por tanto para las personas que la forman. El conflicto frena el avance de la sociedad. La agresividad es como un palo en las ruedas de la bicicleta que montamos. Por ello me parece fácil de entender que económicamente y socialmente hablando, el bien es más rentable que el mal. El hombre es egoista, se preocupa ante todo de uno mismo, salvo en circunstancias excepcionales, claro está. Así yo soy bueno bien porque ser malo está penado y me pueden castigar, bien porque ser bueno me da prestigio o bien porque me hace sentirme en paz conmigo mismo. En todos los casos actuo por propio interés. Y esto no es malo. Dijo un día Punset que el amor nació el día en que una ameba lanzó una señal de algún modo para preguntar ¿hay algu...