Hojas en el viento

Naces, creces, te desarrollas y llegas a la edad en que te supones adulto y crees que eres tú quien se mueve por la vida. Pero eres como un panderetillo brujo, sujeto a los vaivenes de esa misma vida, que como un viento te sube y te baja hasta que un día te ves como esa hoja en el viento y esto resulta un choque que te deja como grogui. Pero quizá otro día tienes la suerte de encontrarte con alguien que te enseña la diferencia entre una hoja, que se deja llevar, y un ave, que aprovecha el mismo viento para ir a donde desea. No se puede hacer que una corriente descendente suba, pero siempre se puede encontrar una corriente ascendente para ir a donde queremos. Yo he tenido la suerte de encontrar a dos de esas personas que te ayudan a situarse. Me han dado su cariño y claridad de ideas. No sé cómo me ira a partir de ahora, pero vuelvo a sentirme fuerte en mi debilidad. Y menos inquieto con lo que el futuro me depare.