Por qué estamos como estamos... (1 de 2)
A mí no me gusta la bolsa. Creo que es la perversión del sistema capitalista. Yo lo veo como el termómetro de la economía, lo cual está muy bien para la economía. Pero el problema es que las personas, los seres humanos, nos convertimos en meros corpúsculos de energía que hacemos subir o bajar esa temperatura, según compramos o vendemos. Y como el ser humano, cuando actua como masa, pierde su identidad, se deja arrastrar por la mayoría, esto se convierte en un juego perverso en el que cada empresa lucha por ser más atractiva que las demás a fin de atraer al inversor. Y todo para que los grandes magnates ganen millones de euros en una operación. Es como esa compañia que quitó una aceituna de cada ensalada que servía en el avión y ahorró millones. Pues igual: el pequeño inversor pone un euro y el gran inversor gana millones de auros. Ya no importa la calidad del producto, ni la confianza en su buen funcionamiento, sino que lo que vende es la confianza en los beneficios que dará en bolsa. ...