sábado, 24 de agosto de 2013

Segunda transición.

Fui muy feliz cuando llegó la transición y empezamos por fin a ser ciudadanos y no meros obedientes de la dictadura. Entonces hubo que hacer concesiones, ajustes y apaños. Estuvo bien. Pero ahora necesitamos una segunda transición. Necesitamos que los menores de cuarenta vuelvan a empujar esta democracia hacia adelante y acaben con las prebendas, por un lado, y el descontrol por otro, de este país. Esta sería la mejor herencia de esta crisis.

Necesitamos de una vez por todas una derecha comprometida con el futuro de este país y no con el de sus bolsillos, una izquierda con ilusión de cambiar las cosas en vez de conformarse con recuperar lo que perdió en la guerra. Unos sindicatos que aglutinen al noventa por cien de los trabajadores; unos trabajadores que obliguen a sus sindicatos. Unos políticos que den buen y no mal ejemplo a los ciudadanos. Unos empresarios que en vez de actuar como tenderos (de aquellos que ponían el dedo en la báscula para engañar al peso), se sientan el motor del país. 

Somos lo que hacemos. Así que creo que si hacemos las cosas correctamente, nos irá mejor a todos.

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