viernes, 27 de noviembre de 2009

Contra la violencia de género.

(I)
El otro día decía Iñaqui Gabilondo lo que todos ya sabemos: que el hombre se debe implicar en la lucha contra la violencia de género, afeando conductas machistas de otros. Pero no dijo que la mujer, también. La mujer debe dejar de aplaudir que los hombres se peléen. Debe dejar de hablar de "su" hombre. Debe dejar de tratar a su hijo como si fuera más importante que su hija. Debe dejar de despreciar al hombre que no cumple los cánones de macho. Debe dejar de babear con los George Clooney de turno (a muchas mujeres no les importaría ser su esclava). Y si esto es así, ¿de qué carajo estamos hablando? Aparte del hecho de que a muchas mujeres con sueldos decentes, con trabajos decentes, les encanta que les abran la puerta los hombres; es más, les molesta que no lo hagan (es de buena educación ceder el paso a cualquiera, pero no estoy hablando de eso). Insisto ¿de qué carajo estamos hablando? Sí, la sociedad debe cambiar, pero toda. Ni un solo hombre más al servicio de ninguna mujer; ninguna mujer más al servicio de ningún hombre. Sólo así acabaremos con la violencia.

(II)
Esto puede parecer fuerte, pero siempre me he quejado de que si alguien hace daño a otro, se enfade porque el otro le devuelva el golpe duplicado. Si yo sólo le he insultado, ¿por qué me tiene que empujar? El que ataca es el culpable de lo que le pase. Si no quieres guerra, no la empieces. Los problemas sólo se pueden resolver con el diálogo.

Aquí se está mezclando el maltrato (que muchas veces acaba en resultado de muerte) con la violencia entre géneros. De acuerdo que el que pega más fuerte es el hombre y ahí no hay posible respuesta. Pero, cuando gana la mujer, ¿qué pasa? ¿A quién le interesa que un hombre acabe alcoholizado, en la calle o privado de sus hijos, en un rincón, amargado para los restos? ¿Es que alguien se preocupa de ellos? De un tiempo a esta parte sólo nos interesan los muertos. ¿Cuántos han muerto en carretera? Pero ¿y los que han quedado en silla de ruedas o postrados en cama de por vida? ¡No simplifiquemos!

Los jueces deben dar sentencias justas y no de manual. Las familias de los que se separan deben quitar hierro al asunto en vez de decir "quítale todo", "dale donde más le duele", "¿vas a consentir que ella te deje?", a menudo pronunciados por la madre o por los amigotes.

(III)
Estoy cansado de que un hombre, por ser hombre, sea culpable, machista. Esta sociedad es machista, muy machista, sobre todo las mujeres. No ser machista no es ir contra los hombres. Es sentirse sus iguales. Yo no voy a pedir perdón por ser hombre. Pero estoy en contra de hombres y mujeres machistas. Una mujer machista es sumisa cuando su pareja es dominante, pero desprecia al hombre dependiente y lo machaca. Quizá el problemano se llame machismo sino dominación y dependencia.

2 comentarios:

david dijo...

Por primera vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo contigo.

pensando con el corazon dijo...

Mi amigo Camilo,:

La culturam machista es lo que tiene, dominio y dependencia.. y esta nos ha salpicado a todos: hombres - mujeres - niños y niñas...

Aún así, y sólo tienes que echar un vistazo a otros paises no tan lejanos... los que vivimos en esta tierra hoy en día, somos unos privilegiados..

Un beso