sábado, 21 de junio de 2008

Lo mio (II)

Hablaba yo de lo mio contra lo de todos. Pero debo corregirme. No son conjuntos disjuntos, que nos decían cuando no enseñaban en la EGB. Realmente lo de todos es también lo mío. Lo que beneficia a todos, tambien me beneficia a mí. Pero, siempre hay un pero, existe el concepto de que de igual modo, lo que me beneficia a mí tambien beneficia a todos. Pues no. Es tan falso como que yo me llamo Ernesto Matensalsa. Lo que sólo me beneficia a mí, sólo me beneficia a mí. Porque yo formo parte del "todos", pero "todos" no son yo. !Esto parece Barrio Sésamo, Dios mío!.
Ahora hablemos de lo perjuicios. Lo que perjudica a "todos", también me perjudica a mí, en tanto en cuanto yo formo parte del "todos". Aunque no lo vea, está ahí, como la antimateria.
Pero no necesariamente lo que me perjudica a mi, perjudica a "todos". Esto quizá no lo pueda ver un un egocéntrico, por mucho que pongamos ejemplos.
Podemos poner todos lo ejemplos y debatir lo que queramos, pero está claro que , parafraseando la canción "Padre" de Patxi Andión, "no hay salvación... si no es con todos"...


1 comentario:

Gizela dijo...

Tienes razón
Y sobre puertas cerradas?
Nunca se cierran para ti
Gracias por pasar
Un beso Gizz