martes, 1 de noviembre de 2016

Hoy en dia la mujer tiene claro donde esta el enemigo: en esas conductas retrogradas de muchos hombres. Pero ¿y el hombre? ¿Sabe donde está su enemigo? Lo intuye. Su enemigo lo lleva dentro. Y es más difícil luchar contra lo que se lleva dentro. Porque el hombre también sufre el machismo, que le obliga a llevar una carga que no le corresponde, a respoder siempre con valentía, a dar la cara por las mujeres, a salvaguardar un honor decimonono y caduco. El hombre, si quiere ser libre, ha de desatarse de los viejos estereotipos. Y eso es lo que hay que inculcar a los niños en las escuelas. No a que respeten a las niñas, sino a que sean iguales en cuanto a derechos y deberes. Que no les i mporte que una niña les defienda, pero que tampoco les importe ser fuertes. No hay hombres fuertes y mujeres débiles ni al reves. Hay personas fuertes y personas débiles y no pasa nada. Los hombres deben saber negar a sus madres y a sus amigos cuando les hablen de honor y de "no consentir". Y las mujeres deben de hacer lo propio con aquellas que les digan que los hombres están para manipularlos.