lunes, 12 de mayo de 2014

La segunda transición.

La vida debe dar pasos para atras y pasos para adelante. Pues quiero hablar de uno de nuestros pasos para atras. Si la guerra civil y el franquismo fue uno grande, después llegó otro menor, pero que nos ha afectado a los españoles de hoy. Y quiero dejar constancia de ello.

Yo tenía 19 años cuando murió el dictador. Y me casé con 23. O sea, que mi vida adulta ha visto pasar toda la democracia ante mis ojos.

Así he vivido los años atribulados del post-franquismo, la euforia del triunfo de la izquierda, la salida a Europa, el acoso y derribo de Felipe González, la vuelta a la cutrería y el cambio de cultura con Aznar, el repunte socialista y el hundimiento de la crisis.

Es por ello y porque he intentado entender en todo momento qué pasaba, que creo tener una visión a vista de pájaro de nuestra reciente historia social.

Y he visto el daño que ha hecho la banda de Aznar a este país. Creo que lo he dicho muchas veces. Ese ha sido el verdadero resurgimiento de nuestro fascismo-franquismo cutre. Nosotros hemos pagado el no tener un fascismo al estilo europeo, muy polarizado y minoritario, a cambio de aguantar un gobierno más a la derecha que en el resto de la Europa moderna. Debido a nuestro largo aislamiento, hemos vivido un clima parecido al de las republicas de la antigua URSS, aunque por suerte matizado por la distancia.

La cutrería franquista no se marcho del todo y Aznar la resucitó. Volvieron los chistes sexistas y por tanto la lucha de sexos, las bodas en la iglesia, el "no sabe con quien esta Vd. hablando". Y se añadieron nuevos componentes como fue el chonismo: lo hortera como estándar de clase.

Ahora, con este gobierno desaparecido, al menos tenemos la ventaja de que permiten que la gente recupere el sentido de su devenir. El movimiento del 15M, la plataforma anti-desahucio, los movimientos como Podemos, etc., son síntomas de que la gente ha superado la época de crispación de Aznar (recuérdense como perlas los correos de "chistes de gallegos" que corrieron cuando Galicia se levantó contra la gestión de la crisis del Prestige o el antivasquismo antes de las últimas elecciones vascas de aquellos años con el inefable Mayor Oreja, cuando prácticamente quisieron meter en la cárcel al Lehendakari).

Esperemos que los Miguel Angel García, Cascos, Esperanza Aguirre, Trillo, Cospedal o Félix Pons, desaparezcan para siempre de la vida española. Y también los menos duros aunque igual de esquilmadores Pique, Rato, Zaplana o Matutes. Qué gran colección de políticos...

El movimiento social indignado ha recuperado el interés por la política del día a día, no la gran política internacional, sino la pequeña política de los problemas de la gente. Si el mundo no se va al guano, creo que veremos en próximas legislaturas políticos bastante más comprometidos con los problemas de la gente.


Habremos completado con ello la segunda transición. Seremos quizá más pobres pero también más adultos políticamente hablando.

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