sábado, 18 de enero de 2014

Excelecia

 Cuando se oye ahora hablar de excelencia, yo me echo a temblar. 

 Igual que ha habido que cambiar (o ampliar) el concepto de inteligencia (a inteligencia emocional, social, etc.), creo que habría que hacer lo mismo con el concepto de excelencia. 

 Actualmente se prima la excelencia en el estudio a base de exámenes, la mayoría de los cuales se basan en la memoria y en hincar codos. Según esto, y cada vez más, acceden a la universidad buenas mentes memorizadoras, en detrimento de buenos pensadores o ideadores. 

 Mientras la nota de corte para las carreras sea algo baja, podrán entrar tanto los mejores memorizadores (notas asltas), como los mejores ideadores (notas medias). 

 Es mi punto de vista, claro, pero creo que, dejando aparte a los y las lumbreras (notas muy altas) y a los que no les va lo de estudiar (esto requiere un tema aparte, porque hay que tener en cuenta que quien escribe nunca acabó primer curso de carrera alguna), dejando aparte estos casos digo, entre las notas medias y altas se dirime la cuestión. 

 Hoy en día la excelencia se mide por las nota s. Da igual que uno sea un genio de los ordenadores, si no es un muy buen estudiante. 

 Y lo siento, pero soy de la opinión de que quitando a cuatro personas excepcionales, el resto de cerebros o memorizan o analizan. Por lo tanto si subimos la nota de corte, lo que conseguimos en poner homogeneidad en la Universidad. Pero con gente que sigue fácilmente pautas, aunque poco dada a resolve problemas. 

 Un equipo de trabajo, y esto lo he aprendido trabajando, para que sea relmente creativo e innovador, precisa de gente especial. Las mentes rutinarias no sirven para ello. Estamos asistiendo hoy en día al triunfo de las mentes rutinarias entre los jovenes cualificados. 

 Quiero pensar que siempre habrá un resquicio para esas mentes creativas e innovadoras. 

 Pero cuidado con malinterpretrme. No pretendo establecer un tipo de clasismo. Ese grupo innovador al que me he referido antes, precisa de mentes metódicas, sosegadas que impriman un cierto sosiego en la dinámica de grupo. 

 Pero igual queun mundo de genios (o "friquis") sería una locura, un mundo de rutinarios nos sonduciría a la extinción por falta de crecimiento. 

 Si la gente activa pero sin medios se ve abocada a la formación profesional, seguiremos con un clan dirigente formada por niños de papá, sin cultura pero con carrera, sin genio pero con poder.

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