miércoles, 29 de enero de 2014

Pete Seeger, un hombre.

Yo admiro a Pete Seeger, debido quizá a mi caracter anglófilo, desde mi juventud, allá por el año 1973. Lo admiro no solo por ser uno de los padres del movimiento folk mundial, sino por su forma de serlo. No se dedicaba a usar su fama como medio para hacerse más famoso ni rico, sino para potenciar el efecto de sus luchas. Descubrí que era un hombre capaz de poner a cientos o miles de personas a cantar, pero no canciones como el Macarena, sino como el Venceremos. Cantaba en un colegio, en una iglesia o ante la marcha por los derechos civiles en Wasington. Estuvo en las acampadas de indignados de Wall Street de hace dos años.
A diferencia de Bruce Springsteen, que  utilizó el 90 cumpleaños de Seeger y al propio Seeger para promocionar su propio disco,  Pete Seeger es un ejemplo de lo auténtico de la música. Esa música que sirve para motivar a la gente para causas buenas y justas.
No se cuánto hay de natural en lo que hago y cuánto de vanidad, pero si intento que mi canto y mis acciones sirvan para algo ha sido gracias a personas como Pete Seeger o -aprovecho para reivindicarlo sin querer hacer de menos a otros muchos- Paco Ibañez. Dos ejemplos de cantores, transmisores de cultura, de humanidad y de valores verdaderos. 
Pete Seeger dedico la segunda parte de su vida a limpiar el rio Hudson, haciendo campaña mediante conciertos que hacía a lo largo de sus orillas en un barco que construyo, llamado el Clearwater. Sacó un disco para financiar esta campaña, disco que me influyó y me hizo cambiar mis conceptos en mi juventud.
No soy del mundillo de la música; soy un diletante, pero quiero nombrar a las personas que me han puesto las planas sobre las que escribo las letras de mis canciones. Personas como Paco Ibañez, Labordeta, Krahe ,Serrat, Lluis Llach, Joan Bautista Humet, Joaquin Carbonell, Hilario Camacho y Antonio Vega.
Hoy en día, gracias a la ventana de aire fresco que me supone el Micro Abierto de Libertad8, estoy conociendo nuevas voces y nuevos brios. Nuevas personas, algunas de las cuales, espero que con el tiempo se conviertan en referentes de otros nuevos. El camino sigue en marcha. Gracias, Pete.

Nota: Las fotos están sacadas de la página de facebook:    https://www.facebook.com/PeteSeegerMusic

sábado, 18 de enero de 2014

Excelecia

 Cuando se oye ahora hablar de excelencia, yo me echo a temblar. 

 Igual que ha habido que cambiar (o ampliar) el concepto de inteligencia (a inteligencia emocional, social, etc.), creo que habría que hacer lo mismo con el concepto de excelencia. 

 Actualmente se prima la excelencia en el estudio a base de exámenes, la mayoría de los cuales se basan en la memoria y en hincar codos. Según esto, y cada vez más, acceden a la universidad buenas mentes memorizadoras, en detrimento de buenos pensadores o ideadores. 

 Mientras la nota de corte para las carreras sea algo baja, podrán entrar tanto los mejores memorizadores (notas asltas), como los mejores ideadores (notas medias). 

 Es mi punto de vista, claro, pero creo que, dejando aparte a los y las lumbreras (notas muy altas) y a los que no les va lo de estudiar (esto requiere un tema aparte, porque hay que tener en cuenta que quien escribe nunca acabó primer curso de carrera alguna), dejando aparte estos casos digo, entre las notas medias y altas se dirime la cuestión. 

 Hoy en día la excelencia se mide por las nota s. Da igual que uno sea un genio de los ordenadores, si no es un muy buen estudiante. 

 Y lo siento, pero soy de la opinión de que quitando a cuatro personas excepcionales, el resto de cerebros o memorizan o analizan. Por lo tanto si subimos la nota de corte, lo que conseguimos en poner homogeneidad en la Universidad. Pero con gente que sigue fácilmente pautas, aunque poco dada a resolve problemas. 

 Un equipo de trabajo, y esto lo he aprendido trabajando, para que sea relmente creativo e innovador, precisa de gente especial. Las mentes rutinarias no sirven para ello. Estamos asistiendo hoy en día al triunfo de las mentes rutinarias entre los jovenes cualificados. 

 Quiero pensar que siempre habrá un resquicio para esas mentes creativas e innovadoras. 

 Pero cuidado con malinterpretrme. No pretendo establecer un tipo de clasismo. Ese grupo innovador al que me he referido antes, precisa de mentes metódicas, sosegadas que impriman un cierto sosiego en la dinámica de grupo. 

 Pero igual queun mundo de genios (o "friquis") sería una locura, un mundo de rutinarios nos sonduciría a la extinción por falta de crecimiento. 

 Si la gente activa pero sin medios se ve abocada a la formación profesional, seguiremos con un clan dirigente formada por niños de papá, sin cultura pero con carrera, sin genio pero con poder.