domingo, 26 de mayo de 2013

Aunque te creas bueno, eso no basta.

Da igual lo bueno que te sientas, si eres un coñazo, te quedarás solo.

A veces queremos ver la vida como que todo nos va a ir bien y cuando se rompe la presa nos empeñamos en no echar a correr. Queremos sentirnos estupendos porque no podemos soportar sentirnos culpables.

Dicen que somos tres personas: la que nosotros nos creemos, la que ven los demás y la que somos en realidad. Creo que lo difícil es sacar esta última. La externa para mí es como la coraza o el disfraz, para defendernos o para vendernos a los demás.

Vivimos la vida luchando por mostrar buena presencia, pero para unos esto consiste en ir de corderos mansos y para otros en ir de ejecutivos agresivos.

La interna en cambio, parece que depende mucho de cómo nos han hecho sentirnos de niños, es nuestro auto-rechazo si nos han machacado, o nuestra auto-excusa, si no han puesto freno a nuestros caprichos infantiles.

Pero a veces, el daño que recibimos no es el directo: un padre o una madre autoritarios con nosotros. A veces este daño aparece por la empatía al daño sobre otros, el miedo a que a nosotros nos hagan lo mismo. Porque ante el ataque te defiendes, pero ante el miedo no tienes defensa, porque no hay ataque directo.

Muchos niños traumatizados, no lo han sido por el maltrato personal sino por el maltrato a hermanos mayores. Y cuando hablo de maltrato, no hablo de madres perversas que queman a sus hijos con el cigarro...sino de personas que llegan a casa hartos de trabajar y que solo saben gritar ante cualquier problema.

Por eso me duele que simplifiquen tanto cuando se habla del maltrato... Primero viene la pobreza y luego el maltrato. Mucho de este problema se pasaría si el obrero tuviera un trabajo digno.

Cuando los ricos asesinan, casi nunca sale en los periódicos, porque lo hacen mediante terceros.

Todos somos buenos y egoístas, no queremos hacer daño y queremos protegernos. El problema es cuando los conflictos nos superan.

Pero los camellos que suelen gobernarnos ponen a la policía a resolver problemas sociales y así nos vá.

Así que aunque tú creas que eres buena persona, lo que importa es lo que des a los demás.

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