jueves, 31 de marzo de 2011

902

Este gobierno al que le encanta mandarnos, nos ordena que las empresas dejen de engañarnos con los 902. Y es que una medida pensada para que no les acosaran con llamadas inútiles, acabó siendo un negocio para hacer caja.

Y es que este es un pais de egoistas. Cada uno va a lo suyo. No hay conciencia de grupo. Los que tenían conciencia de tal desaparecieron aquel Abril. Hoy en día impera la ley del más fuerte.

Ya se sabe que el capital es de derechas. Por tanto es egoista e insolidario.

Pero hay otro egoismo que es más dañino, porque consiente aquel y lo alimenta: el egoismo individual. El que hace que si nos dejan que decidamos si fumamos o no, según molestemos a los demás o no, optemos por fumar siempre. Y que si nos dejan decidir si subimos los precios de venta de pisos o no para mantener un mercado competitivo, pues los subamos todo lo que podamos. Y que si ponen un montos de comida gratis para repartir, pillemos toda la que podamos aunque no nos la vayamos a comer y los últimos se queden mirando cómo la tiramos.

Cuendo veo lo de Japón, me sonrojo. Ya sé que a cambio tienen otros defectos, pero esa imagen del español bruto y descortés como para presumir de pobre y explotado me deprime. Luego viene un gobernante y nos impone las reglas que debiéramos imponernos a nosotros mismos y lo tachamos de tirano. Confundimos la tiranía con el orden. Mientras que si llega otro que presume de borracho y nos deja hacer lo que queramos, acabamos con burbujas inmobiliarias, financieras o de empleo sumergido.

Deberíamos empezar a sentirnos orgullosos de nosotros mismos y ser civilizados. Ser resposables y ciudadanos. El no tirar los papeles al suelo, las cacas de los perros, las colillas, el indicar a nuestros hijos que no se grita, que no se habla de tú a las personas mayores, que no se puede molestar a los demás y que la comodidad de esta sociedad que tienen no es su derecho sino una suerte que puede desaparecer en cualquier momento si no se lo curran, sería fundamental para empezar.

Y a partir de ahí, todo.

jueves, 17 de marzo de 2011

Cada vez que pierdes, perdemos todos.

La manada avanza a la velocidad del más lento de sus miembros. Es una ley física. De la misma manera, la humanidad avanza al ritmo del más débil de sus miembros. Mientras haya hambre, la humanidad seguirá estancada.


Cuando un ser humano es vencido, por la naturaleza o por otro ser humano, la humanidad pierde. Cuando un ser humano apoya a otro, la humanidad gana.

Esto es una lucha entre la humanidad como especie y el ser humano como individuo único. Mientras cada ser humano no tenga conciencia de su parte en el todo y de su importancia como individuo en ese todo, la humanidad seguirá estancada.

Las hormigas son soldados sin cerebro. El ser humano es una gran especialista. Cada uno desarrolla su cerebro en una dirección, obteniendo mejoras en una linea concreta, "grosso modo". De esta manera, cada individuo aporta al conjunto una especialización que refuerza el conjunto.

Pero falta la conciencia de ello. Seguimos peleando por ganar más y vencer. El desastre de Japón nos tiene que enseñar unas cuantas cosas. El valor del sacrificio para obtener el bien. Lo inutil de nuestras ambiciones particulares. Lo esteril del dinero ante la Naturaleza.

Ya lo he dico más veces. Lo que está en peligro no es el planeta; es la humanidad.

lunes, 14 de marzo de 2011

Intermediación en la separación.

Hoy tampoco voy a hablar de los maltratos en el hogar. Hoy voy a hablar de la violencia en el seno del proceso de separación. El proceso de separación es traumático, o sea, que deja secuelas al menos a medio plazo. Es también estresante, o sea, que genera una tensión interna en quien lo padece durante el proceso. Por ello, creo que siempre que se presenta una demanda de divorcio o separación que no sea de mutuo acuerdo, debería obligarse a una mediación, la mediación de una persona de bién que situe el proceso en un ambiente positivo.

Mucha gente habla de que si hay infidelidades por medio, la cosa ya no funciona. Pues incluso en este caso, no es cierto: la cosa puede funcionar. La infidelidad demuestra o bien inmadurez, o bien deterioro del vínculo de pareja. Casi nadie elige la infidelidad como modo de vida. Ante esta situación hay que llegar a un acuerdo de separación. Y ahí es donde entra el mediador, para contrarestar las negativas influencias de aquellos allegados que sólo aconsejan la destrucción del otro (Igual que yo he sido testigo de como una mujer aconsejaba a otra que le dajase sin nada al marido, porque se había enamorado de otra, estoy seguro de que los hombres que se separan tienen que oir el famoso "¿y vas a dejarla que se salga con la suya?").

La vida sigue después de la separación. Es triste ver cúantos hombres se suicidan, cuantas mujeres mueren a manos de sus parejas, y todo porque nadie los puso cara a cara ante la realidad. Ante el hecho de que hay más personas en el mundo, que esa no era tu media naranja, que los hijos están mejor si los padres están bien, que pelear sólo conduce al desastre, etc.

Cuando cada uno intenta dar donde más duele al otro, no se sabe dónde acabará la cosa, pero sí se sabe que habrá dolor, mucho más del que ya de por sí es inevitable.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Un futuro idílico


Debe ser por mi educación infantil, pero cuando veo todo esto solo pienso en Biafra (Su capital es Enugu.Su idioma es el Inglés, Igbo.). Me parece todo tan de niños bien... Esta mañana pensaba en mis obligaciones, con mis hijos, con mi tia, con mi padre. Pero pensaba que en el dia a dia tenemos obligaciones familiares y eso forma parte de nuestra realidad. Eso no nos impide ser felices. O no debería.

Pero con eso pasa como con los condones, que nunca aparecen en las películas y claro, igual que el tabaco se introdujo a base peliculas y películas, los condones no se interiorizan porque están proscritos de los guiones. Pues lo mismo pasa con las obligaciones. Vivimos rodeados de falsas realidades sin obligaciones, sin padres, tios, hijos, enfermedad... Todo es idílico. Y eso estaría muy bien, si no fuera porque llega un momento en que la relidad te golpea en la cara.

Y entonces te revuelves como un niño mimado y dices "jo, qué fastidio tener que acompañar a mi madre al médico", con lo bien que estoy en mi casa bebiendo cervezas con mis colegas o con mi mujer y mis hijos... Estamos permitiendo crear no ya unos niños emperadores, sino una sociedad infantil, irresponsable y quejica.

Veo a todos los papás y mamás con sus coches guays,, llevando a sus niños felices detrás. Son como burbujas, cárceles de cristal. Así que los valores están en la gente humilde que no tiene más remedio que compartir, compaginar y conciliar.

Lo peor es que los que leéis esto no necesitáis leerlo porque ya lo sabéis. Los que deberían leerlo echan mis correos a la papelera (o me tienen en el spam) y solo leen los chistes que les pasa su colega o su prima.

lunes, 7 de marzo de 2011

Me encuentro rebasado

Entre el estupor, la indignación y la desesperación. El caso de José Luis Burgos no es un caso aislado. El banco anda detrás de subastar su casa. Ya lo ha intentado dos veces y sólo mediante huelgas de hambre y un juez, se ha podido evitar.

Mientras, los medios callan. Mientras, los políticos callan. ¿Y nosotros?

¿Para cuándo una ley que prohiba a una banco dar un préstamo avalado por casa por encima del valor de la casa y para comprase otras cosas? Si la vivienda es un derecho, debería estar prhohibido usarla como garantía de nada que no sea la propia compra de la casa.

¿Para cuándo una ley que derogue todos los derechos de los bancos basados en estos préstamos "subprime", una ley que obligue a cancelar la deuda con la sola entrega del piso?

¿Para cuándo unos límites al beneficio? ¿Por qué tengo yo que pagar los juegos especulativos de los bancos? ¿Por qué mi bolsa de la compra depende de que unos señores decidan que el trigo tiene que subir? ¿No es la bolsa un cártel del valor de la vida? ¿Acaso no trafica con el futuro de los seres humanos y cuanto más pobres más se ven afectados por este juego perverso, este bingo de consumidores de riesgos?

Nos quieren privatizar la sanidad, la educación, las comunicaciones, la energía. Antes había un equilibrio entre lo público y lo privado. Ahora que el comunismo ha muerto (sí, ha muerto), lo privado se lanza a nuestra yugular como hiena.

Los que han provocado la crisis, nos obligan a enjugar sus deudas, Ya sabéis el dogma del capitalismo: se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas, o sea, la ley del embudo otra vez.

Sólo espero que la primera bomba me caiga en la cabeza. No quiero ver la debacle de este occidente cobarde y miserable. Decia Bertrand Russel que al menos la Iglesia Católica solias condenar los abusos de los poderosos. Con el protestantismo, eso desapareció. Se estableció la religión del dinero. Todo vale si eres rico.

Me parece que nos acercamos a un nuevo Titanic occidental. Como dijo Felipe González, quizá estamos alimentando la próxima crisis, mucho más gorda. Mantengámonos alerta.