miércoles, 4 de agosto de 2010

El término medio

Siempre he oido que en el término medio está la virtud. Acabo de leer un artículo de Carmen Chacón y Felipe González sobre la sentencia del Estatut que hace mención a ello. Yo no me expreso tan bién como ellos, pero pienso que si un día voy a Cataluña y al entrar en una tienda digo "bon día" o "bona tarda" o "bona nit", a continuación me expresaré en castellano con la sensación de haber cumplido con las normas de cortesía.

Porque la comunicación entre los seres humanos tiene matices que mucha gente no capta. A mi no se me ocurre llegar a la panadería y soltar un "dos barras" sin un buenos días previo. Estos adornos a la comunicación expresan un aviso de que vamos de buen rollo, que aceptamos al que está enfrente como a un igual, que no venimos a exigir nada.

Es más, cuando queremos exigir algo, acentuamos las reglas de cortesía para que quien tenemos enfrente no confunda el fondo con la forma y atienda a nuestra demanda.

El lenguaje es precioso y su uso un arte. Incluso en lenguajes que nos pueden parecer lo más lejano del refinamiento (p.e. el lenguaje "cheli") existen unas normas de cortesía, aunque sea preguntando por "la familia" antes de empezar a hablar de los "negocios", sean estos los que sean.

Hoy en día más que nunca hay que promover el uso del lenguaje rico en matices. Lo que dices es lo que piensas. O sea, que si tu lenguaje es pobre es porque tus pensamientos son pobres. Y aquí me gustaría incluir una cuestión: el peligro de lo contrario. ¿Una persona de baja cultura pero de sentido común no es preferible a una persona muy culta pero encerrada en esa misma cultura?

Claro que, no nos confundamos. Como dice aquel: el sentido común es el menos común de los sentidos.

No hay comentarios: