lunes, 23 de noviembre de 2009

Confianza

La confianza es una de las piedras angulares de nuestra sociedad. Nadie tiene la capacidad de saber qué piensa el otro a la hora de cerrar un acuerdo. ¿Me vendrá a buscar a la salida del cole mi madre? ¿Me dejará tocar mi amigo en su concierto como me ha prometido? ¿Me devolverá el banco mi dinero al final de la operación? Ese riesgo que asumimos es el que nos permite avanzar. Si no hiciéramos así, aún estaríamos en las cavernas.

Muchas veces he oido que lo que se aprecia en una relación no es que el otro siempre cumpla sino que lo intente siempre. Mucha gente cree que una relación se basa en que el otro siempre cumpla. Creo que eso es un error, porque nosotros no cumplimos siempre. Así no habría relación que durase.

Pienso en la pareja, pienso en el equipo de trabajo y pienso en nuestros gobernantes. No pido que sean perfectos, sino que intenten hacerlo lo mejor posible y que cuenten conmigo al hacerlo.

La confianza se pierde con mucha facilidad y es muy difícil, si no imposible, de recuperar. Hacer a otro perder la confianza en un tercero es fácil y es para mí un crimen terrible si se hace con premeditación.

Difama que algo queda es una vieja máxima de la derechona española. Di que han pagado el rescate, dí que han hecho escuchas ilegales, dí que han tramado en una cacería, di, dí, dí.

Lo siento; quizá los socialistas este fin de semana han vuelto a hacer el memo, pero creo que con los ocho años de trabajo que llevan, aguantando la presión de una oposición echada al monte, primero con ETA, luego con el aborto, ahora con la corrupción, no me extraña que tengan ganas de relajarse un poquito. No sé si la reunión triumfal de Barcelona del PP fue de rosasrio y comunión, pero me extrañaría.

En cualquier caso, estos trabajan y las leyes, los pactos y cómo afrontan los problemas (rajoy se perdió cuando el Prestige o el Yakolev) y podéis contar con los dedos de la mano las leyes que el PP promovió. Pactos ni uno (los promovió ZP). Eso sí, regalos a las eléctricas que luego tuvo que devolver ZP, Gescartera, el Tamayazo, Forum Filatélico que destapó ZP, un deficit cero que era mentira (¿que hicieron con el superhabit que destapó ZP?)...

Pero ellos siguen jugando con la confianza del país. Para qué seguir. No cambiarán nunca. Y sus hijos, peor, porque los han criado sus abuelos franquistas; ni creen en el consenso.

La sociedad la hacemos nosotros; si somos leales y decentes, será leal y decente. Y si no, pues no. Buenos días y buena suerte.

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