viernes, 1 de mayo de 2009

Del deber, el interés y la estrategia.

Entre la gente de izquierdas se da cierto tipo de personas que tienen como única fortaleza su integridad. Estas personas hacen las cosas porque creen que es su deber para con el resto de los seres humanos. Ponen el bien comun por encima del propio interés, de la familia y del partido.

No he visto esto entre gentes de la derecha política española, hija todavía de una derecha golpista y antidemocrática. La prueba es que mientras el la época de Felipe, dimitieron algunos ministros, alcaldes o presidentes de comunidad de izquierdas por sus ideas o por dudas en su honestidad, la época del señor Aznar se distinguió por el aquí no dimite nadie, haya los muertos y los escándalos que haya. Pobre Pimentel, solo y abandonado como excepción que confirma la regla.

Los rajoys, camps y cmpañía se mueven justo por lo contrario de lo mencionado, o sea, por el propio interés, el de la familia y el sentido de la estrategia de partido. Por otro lado, no saben enfrentar un futuro abierto, una hoja en blanco. Sólo saben ir contra algo. Llegaron a inventar la oposición contra la oposición por ir contra algo.

Zapatero pactó con Aznar por sentido del deber, porque creía que era bueno para España. Ahora estos felicitan a la Ministra de Sanidad sólo por llevársela hacia su lado y alejarla de Zapatero. Ya hicieron algo parecido con Rosa Diez o con la anterior Dlegada del Gobierno en Madrid. Su estrategia no es demostrar que tiene razón, porque nunca la tienen, sino debilitar al contrario como sea.

Así que cuidado, Señora ministra, que cuendo esta gente saluda, mientras una mano se ofrece, la otra esconde una daga.

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