martes, 31 de marzo de 2009

Mis pensamientos simplistas

Creo que ya he dicho alguna vez que no creo en la bondad. Pero tampoco en la maldad. Creo en la inteligencia y en el concepto individual o colectivo del ser humano. Una persona inteligente pero individual puede que actúe de modo equivocado, haciendo daño a los demás, quizá no. Pero una persona inteligente y con visión colectiva puede hacer mucho bien.

Luego, con el tiempo, adiestrando esta inteligencia, puede llegar la sabiduría o la santidad -siempre tomado bajo un prisma racional y no espiritual o metafísico-.

Pero, por otro lado, por qué necesitamos esas sensaciones de bondad, santidad, olor de multitudes, pasión por el futbol, Nadal apretando el puño triunfador... La respuesta es segregación de sustancias beneficiosas para el cerebro y para el cuerpo. Conozco las endorfinas, pero seguro que hay otras. Todos sabemos la necesidad del heroe, de la proyeccción en los logros del otro, la sensación de estar integrado en la colectividad...

Pero, ¿por qué necesitamos esas sustancias? Ya sabemos que nos producen placer, pero, ¿cuál es su fin último? El placer es el modo en que nuestro organismo se asegura de que repitamos, pero ¿para qué?. Quizá símplemente para qué nos movamos y mantengamos el cerebro en marcha. Quizá porque el cerebro lo necesita para alcanzar visiones de futuro (el LSD es un camino rápido de hacer lo mismo). Le preguntaré al Sr. Punset.

viernes, 20 de marzo de 2009

Las tareas de la nueva era (IV)

La coyuntura actual precisa de una visión más alta y menos partidista. De aquí a las elecciones del 2012 queda mucho y entre medias una crisis que superar.

Creo que ahora sería imprescindible que el PP y el PSOE se pusiesen a diseñar medidas económicas contra la crisis, implicar a todos los españoles en el esfuerzo y hacernos sentir que como dijo aquel "o nos salvamos todos o no se salva nadie". Ya no se trata de apoyar al Gobierno, ya no se trata de arrinconar a la oposición; se trata de sentarse Gobierno y oposición y dejar la contienda electoral para el 2011.

Hay unos fines que conseguir: No perder calidad de vida, o sea vivienda, sanidad, trabajo, educación y bienestar. (Esto no incluye el lujo, que es otra cosa.)

Ello implica que si no hay trabajo para todos los que aqui viven, vivienda, educación, sanidad y bienestar, habrá que ver de repartir hasta donde se pueda y ver qué es imprescindible y qué no.

Todos deberíamos trabajar menos, ganar menos y pagar menos por los alimentos y la vivienda. El salario mínimo debería no ser tan mínimo sino que debería poder cubrir la comida para el mes, el pago de hipoteca según los miembros de familia que no trabajan, transporte, vestido y algo más para ocio. Y quizá todos los miembros de una familia en edad de trabajar, deberían hacerlo. Creo que es mejor que cuatro miembros trabajen cuatro horas cada uno a que uno deba trabajar doce. Y trabajando cuatro horas, se tiene tiempo para estudiar y disfrutar de tiempo libre.

Todos deberíamos tener acceso a la educación y la sanidad. Para ello deberíamos aportar más dinero al estado, deberían desaparecer los trabajos de por vida y el interes privado no debería ir en contra del interés público. O sea que un trabajo no se basase sólo en el interés del empresario contra el interés del trabajador como individuo. Todo el mundo debería cambiar de trabajo cada cierto tiempo, pasando por labores sociales, labores manuales y viajes, hacer de todo un poco y que ello no le ocupara más de la cuarta quinta parte de su tiempo diario.

¿Podría yo vivir con menos dinero? Sí, pero debería dejar de gastar en tonterias como televisión, videojuegos, reproductores, coches, servicios que dan de comer a otros. Porque realmente no les dan de comer a esos otros trabajadores; se usa una pequeñísima parte del dinero obtenido para pagarles. El resto va al bolsillo de unos pocos. O sea, que si pudiéramos trabajar menos y por tanto ganar y gastar menos, realmente ¿quién perdería más? ¿nosotros o los ricachones que se forran con los beneficios?

viernes, 13 de marzo de 2009

Las tareas de la nueva era (III)

Creo que muchos, pero muchos funcionarios, deberían dedicarse única y exclusivamente a controlar que "el mercado" cumple con las normas. Entiendo que es bueno que exista lo privado, porque, ante todo, un estado que resuelve todo, que provee de todo, es imposible por lo caro; pero lo que sí hay que asegurarse es de que las normas se cumplen. Así se acabaría con las contabilidades B, con el dinero negro, con la economía sumergida... y eso generaría una enorme cantidad de dinero para el propio estado. Además debería haber auditorías privadas sobre el estado, con informes directos al parlamento.

Sí, todos controlando a todos. ¡Qué miedo!

O eso, o no nos quejemos porque el mundo sea una mierda.

jueves, 12 de marzo de 2009

Las tareas de la nueva era (II)

El problema me parece que es que todo se compra y se vende y todo cambia de precio. Y hablo de acciones, servicios, ocio, personas, viajes, etc, Son cosas que no tienen un límite, pero el mundo en que vivimos sí lo tiene. Cómo podemos crear cosas infinitas alrededor de algo finito. Es imposible. No es imposible, pero es un suicidio.

Tomo una casa. La aseguro, la compro, la vendo, la hipoteco, la pinto, pero sólo tengo una casa. Si la casa se incendia, todo lo demás desaparece con ella.

Pero es que además ese seguro a su vez se ha revendido y la hipoteca también, o sea, que se ha creado una existencia de segundo nivel. Si la casa desaparece, ¿qué pasa con esa hipoteca y con ese seguro revendidos?.

El neo capitalismo ha intentado dejar en manos del mercado la situación que es como echar cometas al viento. El mercado no es sabiduría, es azar.

También yo creo que hay que volver a poner los pies en la tierra, cultivarla y cuidarla. La diferencia debe ser que ahora no tenemos que hacerlo con las manos. Tenémos máquinas.

lunes, 2 de marzo de 2009

Siempre quieres lo que no tienes

Esta canción tiene un estribillo con una disonancia preciosa. Para mí siempre irá unida a la imagen de una gaviota que se alejaba volando. Así se van muchas personas de nuestra vida, pero siempre vienen otras nuevas y en los malos momentos siempre podemos recordar los buenos momentos que esas personas compartieron con nosostros. Parafraseando a Serrat, "nunca es triste la vida; lo que no tiene es remedio".