viernes, 21 de noviembre de 2008

Memoria Histórica

En todas partes cuecen habas; ya lo sabemos. Hay gente que mea fuera del tiesto y saca las cosas de quicio con una facilidad pasmosa, pero la verdad es sencilla. Para mi, la verdad en el asunto de la memoria histórica se resume en dos puntos.

1.- No queremos venganza, porque los asesinos ya no están.

2.- Queremos a nuestros muertos y que se anulen las sentencias injustas.

Para que todo esto se lleve a cabo hacen falta claridad y decisión. Que los juzgados no miren para atrás; que los políticos no hagan demagogia; que los medios no echen leña al fuego.

Para mí Garzón es una persona... como diría... exagerada en su ademán; como los actores antiguos de teatro metidos al cine. Pero la cuestión es que ha tenido que llegar este señor para que algo se mueva, porque nadie quiere mover nada.

He leido por ahí que lo único que necesita el mal para triunfar es que los buenos no hagan nada. Y ahí radica realmente el mal, en la inactividad, en el "no va conmigo", en el "no te metas".

Un ser humano de verdad es el que no vuelve la espalda a la verdad, sea la que sea. Puede costarte algo reconocer to responsabilidad, pero al final ves que es mejor sufrir un reproche por no haberlo hecho antes, que no ver hundirse a alguien por no hacer a tiempo.

Los que perdimos la guerra sobre el papel, perdonamos, porque ya habíamos sufrido bastante; los que creyeron ganar la guerra (perdimos todos) siguen aferrados a sus fantasmas, a su conciencia culpable o a su miedo a que se les reclame lo que robaron y las vidas que quitaron.

Me gustaría poder hablar de esto con la gente y que nuestro sentimiento no fuera de revanchismo sino de intento de curar heridas. Pero todo el mundo sabe con las heridas si no se dejan airear: que se gangrenan y el paciente muere.

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