jueves, 28 de febrero de 2008

¿Sociedad culpable?

Pienso que nadie actualmente puede usar los muertos como acicate contra el Gobierno. Porque tanto el terrorismo, como la violencia de género como la siniestralidad laboral y las muertes de conductores, son problemas que dependen sobre todo de otros. El gobierno puede legislar (y todos los gobiernos de la Democracia lo kan hecho), amenazar, poner dinero; pero es la sociedad en su conjunto quien tiene que aislar a los infractores.
Un obrero muerto es tan importante como un general de división en lo que a este tema se refiere. Todos, menos los más allegados, nos sentimos más impactados por la muerte de alguien famoso o de reconocida talla. Pero para las estadísticas, son todos víctimas.
Las cinco muertes por violencia de género -contando la del que se suicidó después, que también es víctima de su propia violencia- del otro día, nos muestran el horror, pero no deben horrorizarnos menos que si las muertes se hubieran producido a lo largo de uno, dos o seis meses.
Y yo -como siempre- me niego a ver el problema como si se tratase de muertes por asta de toro. Los asesinos no son fieras, ni asesinos a sueldo; son personas que un día actuaron como seres humanos. ¿Por qué han llegado a eso? ¿por qué nadie les frenó? ¿Alguien les animó? ¿Se sintieron legitimados de algún modo? ¿Por qué si es mi hijo el asesino es distinto que si es el hijo de otro?
Quizá seamos una sociedad culpable y lo quizá lo sigamos siendo mientras no rechacemos el asesinato, independientemente de que el asesino sea un chico majo, un buen hijo o una madre abnegada. Porque no se pueden disculpar unas muertes sí y otras no. El estado de derecho es lo que tiene. Yo te apoyaré, te visitaré en la carcel, pero si has matado, debes asumir tu responsabilidad. Los cachorros de Eta fueron niños y los dueños de empresas que subcontratan a empresas poco menos que esclavistas son buenos padres de familia.
Es la sociedad como cuerpo lo que está enfermo. La humanidad de nuestra especie no depende en nada de la religion ni de los buenos modales. Más bien al revés.
Siento parecer siempre tan soñador o nihilista, pero es tan fácil hacer las cosas bien. Y no es responsabilidad de ese hombre de trabajo precario o de esa mujer con doble jornada laboral, sino de esos señores que viven de la política, de esos que dirigen las empresas o los equipos de futbol. La imagen de despilfarro, de despreocupación, la falta de decoro que algunos muestran es vergonzosa. El que más tiene es el más obligado a dar imagen seria y responsable.
Por otro lado, cuando alguien se mete con ciertos super empresarios pienso "si este tuviera a su cargo cien empresas y a decenas de miles de empleados, ¿qué haría?... ponerse a jugar a la play-station".

2 comentarios:

mi despertar dijo...

Como siempre tus escritos tan tuyos tan serios y no serios. Me gusta jugar con palabras que tengo y no tengo te estoy esperando para un nuevo concierto¿para cuando???

Flores y besos

Tanhäuser dijo...

Muy bueno, Camilo, sí señor. Diste en el clavo. Y lo peor de todo es que nada hace predecir un cambio perceptible.
Un abrazo, amigo