martes, 30 de octubre de 2007

...y qué más dá!

Antes de nada he de decir que admiro a la gente de San Carlos Borromeo. Una vez dicho, creo voy a crear la liga española del hombre sojuzgado en beneficio de la iglesia católica. Bien he apoyado a las mujeres maltratadas y machacadas y asesinadas. Ahora pido el apoyo para todos esos hombres que entran en la iglesia para casarse con un rito en el que no creen pero al que en el fondo respetan, porque su novia les ha dicho que qué diría su familia si no lo hicieran y que si él la quiere, la complacerá. Total, a mí me da igual, dice él... y la paz y la armonía siguen, eso sí, tras pasar por unos cursillos en los que le dicen unas cosas terribles con penas de infierno si no crian a los hijos que Dios les mande como manda la santa-madre-iglesia. Y pasa el tiempo...oh, el hogar, la vida adulta(?) y libre. Pero, ay, tras varios intentos, consiguen tener un bebé -muy lindo y tal- y viene la segunda parte: el bautizo. Y vés al hombre escuchando por segunda vez la misma monserga de la esposa... La misma historia, la familia, el convite... y, al final, la iglesia de nuevo.
Bueno, pasa otro poco y llega el colegio (a veces hasta la guardería). Cómo lo vas a llevar a un público, donde solo hay inmigrantes o a un privado laico, que o son cutres o son muy caros. Mejor a uno de curas, si es niño, o de monjas, si es niña. El hombre cede otra vez. Él a currar, que para eso está...Luego sigue la Comunión (lo de pasar al niño por el manto de "La Virgen" me lo salto) y los demás ritos. Cuando el hombre se quiere cagar en en "tó", ya es demasiado tarde.
Para l@s reticentes diré también que, como en la violencia de género, también se da al revés pero menos. Mi moraleja es que la paz la debemos construir entre todos.

lunes, 8 de octubre de 2007

12 de Octubre

Hoy estamos enredados en banderas, himnos, superbanderas, fotos, coronas, contrabanderas y patria, mucha patria. Cada uno tiene su patria. El problema es de los que se empeñan en que su patria sea la misma del de al lado por narices. Hay las narices. ¡Cuántos problemas dan! Así estamos todo el día resfriados.
Recuerdo una canción de Lluis Llach llamada "Mi país". Allí hablaba de su pequeño pueblo. A mí me pasa igual. Mi patria es lo que guardo en mi corazón como parte de mis raices. Tengo mis himnos y mis banderas. Pero no son grandes ni llaman al enfrentamiento. Son míos y entiendo que es dificil que otros los compartan.
En algun caso coincido con todos los que hacen pucheros al oir "Suspiros de España". También me mueve el himno antiguo del Madrid. Y la basílica de San Isidro y la verbena de La Paloma.
Pero también me pongo mustio si estoy lejos y oigo una gaita gallega o la "Santa Espina" o el "Agur Jaunak" o el "Asturias, patria querida".
Porque todo eso es mío. Forma parte de mí. Y cuando peleamos porque si los vascos o los valencianos o los cacereños, no nos damos cuenta de que somos como los hermanos, que se pasan el día de riñas pero no pueden vivir los unos sin los otros. ¡A que no nos peleamos igual con un inglés!
Ahora tengo que tomar partido, lo siento. Estoy en contra de las autonomías y de las anti-autonomías. Me parece una pérdida de tiempo empeñarse en ser vasco fuera de España como luchar porque alguien no lo sea. Creo que todo el mundo debería elegir dónde vivir, pero engañan a la gente con falsas luchas. Y ahí le doy la razón a ZP en lo de que el PP se empeña en buscar la falsa diferencia y añado que el nacionalismo vasco también está engañando a sus ciudadanos. Hay problemas más gordos en el horizonte.
¿O es que somos como los niños que no carecen de nada, que acaban peleando por el dinero de los padres?
A mí que no me hablen de más patria que la chica, la que llevo en mi corazón y ahí no impido a ningún ser humano a que entre. Es más. Ya sabéis vosotros que si sólo la habitara yo, estaría terriblemente solo. Otro día os contaré acerca del himno y del paisaje de mi corazón.